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RABALIANO.
1. adj. Perteneciente o socio de la asociación que recuerda la memoria de Paco.
2. Dicese de aquel que es premiado por su relación artistica y humana con Paco.
3. Dícese tambien de aquel que sigue con pasión, la vida y obra de nuestro Paco.
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lunes, 21 de enero de 2008

EL HOMBRE COMO DIOS MANDA

ENTREVISTA DE UMBRAL A FRANCISCO RABAL PUBLICADO EN EL ESPECIAL DE "EL MUNDO", "PACO RABAL : Un truhán deslumbrante"

Esa calva tan noble, tan vivida, toda la madurez en esa calva, un mapamundi de experiencias, soles y cicatrices, un hemisferio macho y soleado. Una calva así hay que trabajársela como un fruto, como una idea hermosa y solar que al fin nos llena toda la cabeza. Paco tiene épocas, como Picasso: con calva y sin calva. La estuvo tapando durante muchos años, con más ironía que otra cosa. Sólo las mujeres de su intimidad sabían que él tenía todo el talento en la calva, bajo la melena alquilada. La calva de Paco era la calva más pública y escondida de Madrid. Un convencionalismo aceptado por todos. Dice el dicho que a cierta edad todo hombre es responsable de su cara. A cierta edad, cuando Paco Rabal se sintió responsable de su calva, la descubrió para siempre, hecha ya a los soles y las sombras de la clandestinidad, y sólo se la ha tapado alguna vez con una boina de pueblo para ser el señor Cayo de Miguel Delibes, o el tonto de la milana bonita, boina de santo inocente. En la postguerra no había más guapos en España que los guapos de Cifesa, y Francisco Rabal, electricista de unos estudios de cine, entró en aquel trust de guapos, en aquel club selecto, aunque él no tenía un alma Cifesa, sino un alma de murciano de dinamita, de rojo por su casa. Fue un galán en aquella generación de galanes y todavía le recordaban, siglos más tarde, las señoritas de Alazán, tan nocturnas y cultivadas, cuando él me llevaba, en los setenta, a tomar una copa, "Gracia y encanto de Alazán".¿Pero es que tú no me conoces a mí, morena?Pues claro que sí, que una está al diquele.A ver, quién soy yo.Pues quién vas a ser, majo: Jorge Mistral.A mí se me atragantaba el whisky, porque era el primero y por lo que pudiera venir. ¿Qué pasa cuando a un guapo le confunden con otro guapo? Pero ya entonces nuestro querido Rabal tenía maneras de duque rojo y hacía como que no se había enterado del desliz de la señorita, doblemente grave por producirse ante mí, admirador y amigo del hombre de la vida, hombre de cabaret con dialéctica marxista, bondad murciana y perfil de guapo oficial, como les gustaban a las hijas de los vencedores, y hasta a las santas esposas de los que ganaron la guerra.A mí donde esté Alfredo Mayo que se quiten todos.Tiene más cosa el Jorge Mistral.Vosotras es que no sabéis de hombres.¿No?No. Ahí el hombre hombre, como Dios manda, es Francisco Rabal, un guapo en masculino.Lo que Dios no manda es hablar de estas cosas como estamos hablando, aquí a la salida de misa, como unas perdidas.Eran diálogos de las chicas topolino a la salida de misa de una, o a la entrada. Las chicas topolino, las modernas de entonces, las primeras contestatarias, las pobres, fueron perpetuizadas por José Vicente Puente, fino ingenio, en la novela Una chica topolino, primer best-seller de postguerra.Como Paco ya había pasado de electricista a guapo, de guapo a galán, de galán a actor, y el pelo se le iba cayendo con la misma indiferencia que un otoño que pasase prematuro por su cabeza, pues hubo que inventarse algo y Rabal tuvo la melena más masculina, nacional y valiente de aquellos años y aquellas películas.Acabaría saliendo hasta en los filmes de Antonioni y de Buñuel.Las rojillas del café Gijón le vigilaban a deshora por ver de enamorarse del macho ibérico, del pico/piloto de los machos, que encima tenía un corazón de izquierdas, para más morbo.Que es amigo de Santiago Carrillo, el de París.Al infierno vais a ir vosotras, por enteradas.¿Y si es tan rojo cómo es que trabaja en Cifesa?Porque Paco es como el NODO. Está al alcance de todos los españoles.¿Y de todas las españolas?Esas cosas no se preguntan, niña, verriondilla.Pero Francisco Rabal ocurre que era amigo y vecino de Dámaso Alonso y Menéndez Pidal, lector del 27 y de Marx, un guapo culto, con lo que estropea la cultura a los hombres guapos.La voz. Paco era mayormente la voz. La mejor voz del cine español. Claro que ahí estaba Fernando Rey, otro rojo emboscado en el cine, y éste con antecedentes.¿A usted le parece mejor la voz de Paco Rabal o la de Fernando Rey?A mí me parece que el cine está lleno de comunistas y anarquistas y lagartonas, que el cine no es bueno para nada, ya lo ha dicho don Cecilio, el párroco, en el sermón del domingo.Es que yo he oído que a don Cecilio se le suben los ojos al cielo cuando sale Paco Rabal, que a los párrocos les dejan ver los filmes antes de la censura.Niña, ¿qué manera ésa de hablar de tu santo párroco?La voz de Fernando Rey era una voz educada, con tono inglés antes de aprender inglés, una buena voz de camarlengo o de semental vaticano de las contesinas romanas. La voz de Paco Rabal era una voz salvaje, acanallada en el pueblo de Madrid, una voz de hombre que lleva una taberna en el pecho. Una voz que de pronto se enternecía y se enternece, dando una nota íntima, riente, cariñosa, que es el momento más peligroso para las mujeres que le escuchan. De esa voz nacieron el tabaco negro y el vino malo. De esa voz nació la gallofa bohemia de un Madrid entre dos guerras.Luego ha venido la voz desesperada de los rockeros o la voz doliente de los Serrat, pero durante muchos años Humphrey Bogart fue la voz fumadora y pecaminosa de Hollywood, como Paco Rabal la voz violenta y popular del cine español, siempre con una nota de risa o bondad, de malicia o infancia temblando allá en el fondo.Era una voz para seducir y hoy es una voz para comunicar, para conmover, para predicar el sermón laico de los viejos pecadores arrepentidos a medias. Rabal es como un Bradomín en caliente, como un seductor que se ha hecho viejo, se acaricia la calva al sol de la gloria y le mete a sus personajes una carga de humanidad, de paz y de edad que no les pone ningún otro.Me lo dijo cuando saqué mi primer libro, que era una biografía de Larra.Tú no eres malo, Paquito, tú no eres malo, aunque vayas de malo. Larra tampoco era malo.Sus ojos ríen, su alma fumadora le resuena en la voz y su picardía nacional es como la flor sin nombre, dura y de forro suave, que crece en las cumbres de Gredos. Hemos viajado, hemos amado, hemos coincidido en días y mujeres, estamos dentro de la endogamia natural de Madrid, él me lee y yo le admiro y le quiero. Es quizá el único español que ha llegado a patriarca sin llegar a viejo. Hay tanta mitología cinematográfica en su vida que más vale dejarlo. No seamos los gacetilleros de un alma grande, sino los glosadores inesperados de un amigo impar.La calva, la voz, las cicatrices. Paco consiste en sus cicatrices. Está remendado por todas partes, como un torero, como el Juncal a quien dio vida e hizo un hombre. El desgarrón de la nariz, las minuciosas cicatrices de la calva, los tabacos de la cara, como de novillero malo, uno diría que hasta una cierta cojera.Su gestualidad son sus cicatrices. Ellas se expresan por él. Cicatrices que toleramos en Paco Rabal y que en otro nos llamarían mucho la atención. Zurcidos que ha ido haciendo la vida en la carne zurrada y el alma golfa y buena de este protagonista natural de las cosas. ¿Automóviles, mujeres, peleas? No sabemos qué navajas de playa incierta se han conjurado siempre contra la belleza plebeya de Rabal, hasta dejarle miniado como un obelisco, taraceado como un presidiario, heroico de sangre seca y cornalón incógnito.No lo sabemos o lo sabemos demasiado bien.Esto es un retrato o aguafuerte de Paco Rabal, la radiografía de una voz y el óleo minucioso de un hombre tan excesivo de vida que sólo el señorío de los años, la aristocracia natural de la edad, le han permitido contenerse, embarnecerse y quedar fino. Paco, que ahora va de mito y de vieja gloria, es una acumulación de vida y biografía, de hombre y contienda, que hasta los trajes le sientan mal o no acaban de sentarle.En las mejores fiestas de Madrid, en los frecuentes homenajes que se le hacen, Paco queda muy bien con unos versos en el bolsillo del esmoking y un foco en la calva, pero debajo de tanta ceremonia y pajarita se nos hace visible y rebelde lo que él tiene de bandolero de izquierdas, de patriarca selvático, de bebedor solitario que vuelve a casa muy tarde, con el monólogo en los labios quemados de viejos tabacos. Rabal es que habla mucho consigo mismo, y algunas noches se levanta a fumar y decir grandes papeles que ha interpretado, los griegos que le daba Tamayo.La calva, la voz, las cicatrices. Por la calva vemos ahora que era un santo sin canonizar, un beato de izquierdas, un hombre bueno a quien le madura la calva como una calabaza inteligente. Tiene la calva más hermosa de Madrid, después de José Hierro.Por la voz vemos (vemos y no sólo oímos) que sigue siendo fiel, hombre que nació para amigo, que nació como amigo y luego se hizo actor para ir tirando. La amistad se hace visible y elocuente en Paco Rabal como en otros la amante o la fortuna. Paco es todo amistad, ha hecho un arte de eso y pulsa el teclado de sus amigos (entre los que me cuento) con una sensibilidad de pianista del coro de tenores que somos su círculo de íntimos.Es cosa de familia. Ya el intelectual y nocherniego Damián practicaba la amistad como un códice y sabía ser hombre entre los hombres. Cuánto he querido y quiero a estos dos hermanos, el vivo y el muerto, ambos vivos para mí.Por las cicatrices sabemos que es un torero sin suerte, que le han atropellado todos los trenes que atropellan a los novilleros cuando van a torear de incógnito nocturno en una dehesa del cielo. Por las cicatrices sabemos cuántas firmas de sangre ha echado la vida en el corazón de este hombre que es como un ángel bueno y rural, un ángel de capilla de pueblo, que ahora se ha dejado calva de San José comunista.Tú no eres malo, Paquito, tú no eres malo.¿Y aquella puta que te confundía con Jorge Mistral?No juegues a malo, Paquito, que tú no eres malo.La milana bonita de Miguel Delibes se ha posado para siempre en su hombro poderoso y amigo, se ha posado para siempre en su cabeza griega, o más bien romana, de un románico rústico y honrado, con cabeza que tiene sobre sí el zodiaco de todos los focos del cine, pero también la caligrafía de todo lo que este hombre ha pensado hasta conocer a los hombres. La milana, que no es una milana, sino un pobre pájaro bueno y sin nombre, se ha posado para siempre en su calva, milana bonita, como un Espíritu Santo ateo y popular, porque Paco es el ateo que mejor podría hacer de Dios en el cine. Va ya a los grandes saraos madrileños con la milana viva y buena en la cabeza, porque tiene algo de apóstol de un Cristo de izquierdas. De madrugada, pasados de copas y de penas, acaba recitándome esas coplillas leves, dulcemente ripiosas, entrañables y primitivas que le publica el ABC.

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sábado, 19 de enero de 2008

CARLOS SAURA PACO RABAL - FRENTE a FRENTE

ARTICULO PUBLICADO EN 1996 EN LA REVISTA MAGAZINE DE FIN DE SEMANA DE "EL MUNDO"
Rabal ha amanecido grave recitando a Lorca, prepara un homenaje al poeta inmenso de su latitud. Saura se ha levantado eufórico; mañana parte a Japón y esas cosas del viaje aún le gustan. Actor y director estrenan vecindad en la Sierra de Madrid...
...Saura ha bajado de Collado Mediano a la nueva casa de Rabal en Alpedrete. Despunta la mañana soleada en esta primavera precoz. Huele a Murcia. Viene de la cocina. Un aroma a salsa murciana con arroz. Salsa de la huerta, cebolletas, ajitos y pimientos sofritos. Los apetitos despiertos. Rabal degusta a pequeños sorbos un barbadillo tempranero.
La gracia y la técnica no descansan, hablan y hablan, tienen mucho que decirse. Rabal deja correr su anecdotario, siempre renovado: memoria de elefante tiene. Y Saura regurgita sus recuerdos.
Rabal.-¿Te acuerdas cuando te llevé por Andalucía en el mercedes descapotable?
Saura.-Sí, el comunista en mercedes. Hacíamos proselitismo, cabreando al pueblo: "¡Ricos, cabrones...!".
P. R.-No, no, a mí me aplaudían. Tú me dijiste que debía llegar a alcalde, por lo menos. ¿Y cuando vinimos aquí arriba a rodar la batalla de Llanto por un bandido?
C. S.-Qué pena que la censura cortara aquellos siete minutos de Buñuel matando a los bandidos a garrote vil. Ahora serían una reliquia.
P. R.-Qué mal actor era Buñuel, el peor. Entonces Rabal reproduce un diálogo a dos voces, el maño genial redivivo.
Y Saura: "Menudo peluquín llevabas tú, y las chicas querían quitártelo y te llevaban a la piscina".
P. R.-El pelo se me acabó a los 31.
Pregunta.-Todo empezó con Cuenca, principios de los sesenta, ¿cómo han crecido?
P. R.-Carlos me dijo hace poco que me encontraba más ecléctico, ¿se dice así?; que comprendía y perdonaba más, con la edad. Yo a él lo veo afectivamente maduro.
C. S.-Más viejo, ¿no? Pero la vejez no es un mérito en sí.
Pregunta.-Dice Rabal -reciente bisabuelo- que los actores, como el vino, a la madurez ganan.
C. S.-No pasa siempre, hay vinos que se agrian. Yo a Paco lo veo todavía demasiado joven, tenemos tiempo para hacer nuestro Goya, estoy seguro de que vamos a hacer esta película juntos.
Pregunta.-Por qué es tan importante Murcia, si apenas tendrán recuerdos de su vida allí?
P. R.-Nací en un cerro junto a las minas, en la Cuesta de Gos, una pedanía de Águilas, un grupo de casas de mineros y labradores, una rambla y al frente el mar. Había pequeños oasis, huertos de limones y naranjas: después de comer mi padre me mandaba al árbol. Me fui de allí a los seis años, y volví durante la Guerra Civil. Ya no quedan vestigios de la casa, pero mis recuerdos siguen siendo el azahar y el mineral, el plomo y la pirita. Cuando empecé a ser conocido volví a Murcia, me llamaban para darme homenajes, y ahora tengo una casa allí.
C. S.-La memoria es extraordinaria, yo puedo estar horas escuchando a Paco. Esto que acaba de contar inmediatamente te transporta al lugar. Una de las cosas que más me gusta de ti, Paco, es que después de haber viajado por todo el mundo, has mantenido ese aire de pueblo. Hay muchos ejemplos así en el arte nuestro, Picasso, Buñuel...
P. R.-Hoy he recibido 50 litros de aceite de Calanda. Uno de los homenajes que más me ha emocionado fue la placa que me pusieron en el pueblo de Buñuel.
SAURA."A mí me encanta la familia murciana, la del sur, tan sensual, esas tías gordas que te quitaban el pantalón y te daban un mordisco en el culo"
Pregunta.-¿El arraigo tiene que ver con la biografía o es anterior a la vida, como un gen?
C. S.-Yo voy más lejos aún, hay paisajes que me parece que son míos y no tienen nada que ver conmigo. Para mí, esta película es una deuda que tenía con mi padre. Mi padre era muy muy murciano. Siempre quise hacer algo sobre Levante, la luz, el calor, la siesta, las terrazas, el olor del azahar... cosas que me han dejado un poso africano, que luego he reencontrado hasta en la India, en Marruecos, en Argel. Es una imagen recurrente. Esta película ha sido la liberación de aquellas imágenes.
Pregunta.-Dos enamorados de la luz, trasterrados en la Sierra de Madrid, ¿el paisaje de Madrid es el cielo?
C. S.-Responde tú, Paco, que eres poeta.
P. R.-Yo he vivido mucho en la sierra. Primero en la Sierra Pobre cuando mi padre trabajaba en el ferrocarril, luego en el maldito valle ese de Los Caídos. Pero la luz es del Mediterráneo.
C. S.-Antes el cielo de Madrid era fantástico. Pero eso se ha perdido, Madrid ha perdido el cielo. Algún día de esos de viento que barre la contaminación, sí, lo descubrimos. En la Sierra aún existe, es un cielo limpio con la luz dura, brutal, no hay más que sombra y sol, apenas hay zonas de penumbra. Me gusta mucho esta luz.
Pregunta.-Rabal, dice Saura que los actores son lo más maravilloso del cine, especie de dioses que hacen posible la película, ¿eso se nota al trabajar con él?
P. R.-Claro, él respeta mucho a los actores. Y un actor tiene que tener fe en el director. Si uno está mal en una película, es que el director es malo.
Pregunta.-Saura, ¿los actores son egoístas?
C. S.-Vamos a generalizar aunque sea mentira: son una raza aparte. Es un trabajo extraño ese de desdoblarse y creerse que es verdad la ficción en la que se meten. Eso que hace Paco, por ejemplo, de irse al campo si tiene que interpretar a un campesino. Eso no lo hace una persona normal: hay algo de querer convertirse en otro. La mayor parte de los actores son gente con problemas, están cerca de ser neuróticos, perdona Paco, y mi experiencia es que cuanto más neuróticos son, mejor lo hacen. Y cuando están sin trabajar se angustian porque no les llaman. Es un trabajo terrorífico, de una gran inseguridad.
Pregunta.-¿Y la literatura, qué es para vosotros frente a este mundo multitudinario del cine, una especie de refugio?
P. R.-A mí me distrae, escribo cosas muy sencillas, con cierta ironía y ternura. Lo que sí hago es leer mucho, ahora acabo de leer un libro que te recomiendo, Carlos, Completamente viernes, de Luis García Montero. Leo mucho, cuando no trabajo, cuando nadie me llama, como después de la muerte de Franco, qué curioso, porque todo el mundo quería hacer cine pornográfico de ponerte desnudo. Yo leo muchísimo. También leo la prensa, pero me da disgustos. Un café, golpazo al hígado, el periódico, otro golpazo.
C. S.-De joven iba a tertulias, era amigo de Luis Martín Santos, de Ferlosio, de Carmen Martín Gaite. Me gustaba conocerlos y saber lo que hablaban de literatura. Luego tuve que empezar a escribir mis guiones porque los que leía no coincidían con mi personalidad. Así he descubierto el placer de escribir en soledad, empezar una narración sin saber lo que es, que luego me sirve para hacer cine. Es algo paralelo y mucho más tranquilo. El cine es maravilloso, pero brutal. Para mí, el rodaje es una descarga fantástica, ver cómo sale adelante algo completamente diferente a lo que había escrito. Creo mucho en la improvisación. Yo, que soy un perfeccionista, creo mucho en la imperfección, aunque parezca una contradicción.
Pregunta.-Eso de la perfección imperfecta tiene que ver con la frase que tanto le gusta: crecer es insistir en los propios errores.
C. S.-La digo a menudo, se la oí a Cortázar: "Insiste en tus errores porque ésa es tu verdadera personalidad". Se aprende de los demás, pero el desafío es ser tú a través de lo que haces. Yo soy perfeccionista en la técnica. Me gusta ir preparado, pero dejando el margen de misterio que hay en todo, cuando escribes, cuando ruedas, cuando pintas, y que depende de la energía del momento, de la atmósfera, del entusiasmo, y por eso yo acepto la imperfección.
P. R.-Como pasa con las mujeres, esa pequeña pequita, un diente separado. Así se valora más la belleza. Los defectos la enriquecen: cierto extravío de los ojos... (sonríe y los ojos se le llenan de agua y de luz).
RABAL."Yo les tenía miedo a mis tías, llegaban y te daban un beso, hermoso, hermoso, hermoso, y te rompían la cara del beso, aaaag..."
Pregunta.-Además del cine y la literatura, comparten una suerte de devoción por las mujeres, ¿es una devoción decimonónica, la mujer el ser ideal, cómo es? (Se ríen, los dos)
P. R.-La mujer es fundamental, desde el parto de la madre.
Pregunta.-¿La mujer es siempre la madre?
P. R.-No siempre, mi experiencia con Asunción es que se ha ido transformando en madre. Empezó siendo amante, luego compañera, luego hermana y ahora ya es madre, absolutamente.
Pregunta.-Dice Saura que la relación con una mujer tiene un principio y un fin, bien se le conoce a él su experiencia personal.
C. S.-Desgraciadamente o por suerte es así. Yo he sido siempre monógamo. Si una mujer me gusta me dejo transformar por ella, me he dejado cambiar con gran satisfacción de forma de vivir.
Pregunta.-¿Qué opina Rabal, que ha tenido una sola mujer, santa costumbre?
P. R.-Yo siempre he tenido la misma, y un solo domicilio, si he cambiado es porque ella se ha empeñado, y le estoy muy agradecido.
Pregunta.-¿Tan sabias son las mujeres?
P. R.-Los alemanes las tenían de consejeras de guerra, porque el hombre da más vueltas. La mujer es más decidida.
C. S.-Yo creo que sí. He pasado de una educación religiosa, en que la mujer era virgen e inaccesible, no era corpórea, no se la podía tocar: tenía un misterio en su cuerpo que ocultaba. He pasado de eso a la vida actual y, pese a que queda mucho remanente de aquello, hoy la mujer está cada vez más próxima a una relación de compañero. El cambio ha sido tan vertiginoso que yo no sé dónde me he quedado. Guardo reminiscencias de la mujer entendida como algo completamente diferente al hombre, que está ahí arriba. Y luego resulta que está ahí a tu lado. Yo me muevo en esa contradicción, no sé Paco.
P. R.-Es curioso, yo que he sido muy prolijo, que he tenido cantidad de novias incluso estando casado, cada vez estoy más arraigado a Asunción, que ha sido la única mujer con la que he convivido. Mi educación ha sido diferente, yo me he criado en la naturaleza, en lo rural, y la mujer y su cuerpo eran algo natural, como hacer el amor con las cabras o las gallinas: eso me ha dado más naturalidad.
Pregunta.-Hablemos de su infancia ya que la recuerdan, infancia en una guerra.
P. R.-Yo tengo recuerdos vivos de los bombardeos, de los paseos, de los cañonazos, de ver cómo a un hombre le volaba la cabeza, de tener a la familia luchando, por la república, eh.
C. S.-Yo era un niño de cuatro años, pero siempre lo he recordado con una precisión sorprendente. Tanta angustia...
P. R.-Miedo.
C. S.-Y aventura, para un niño. Me acuerdo del primer al último día. De Madrid a Valencia y luego a Barcelona, el periplo del gobierno republicano, porque mi padre era secretario del ministro de Finanzas.
Pregunta.-¿La infancia es siempre cruel o puede ser un tiempo feliz?
P. R.-Yo tuve una infancia casi mísera, pero muy alegre. He pasado hambre, frío, pero siempre hemos sido muy felices. Lo que recuerdo con angustia es el día de la victoria: los vecinos levantando el brazo, arriba España. Yo tenía una boina con dos insignias que me había dado mi hermano, una del Partido Comunista y otra de la república. Y desde los camiones: "¡Chaval, levanta el brazo!, ¡Arriba España!" Y yo: "¡No me da la gana, hijo puta!".
Pregunta.-¿De ahí les viene el enorme arraigo a la familia?
P. R.-Yo soy muy de mis hermanos.
C. S.-Con la familia tengo una relación muy ambigua. Creo que esa familia española unida y hermética es peligrosísima, es la madre de las corruptelas: del sobrino que viene del pueblo y te pide, tío, a ver si me colocas. A mí me encanta la familia murciana, la del sur, tan sensual, esas tías gordas que te quitaban el pantalón y te daban un mordisco en el culo: ah qué culo tiene este niño, y el pobre niño aaaaah...
P. R.-Yo tenía miedo a mis tías, llegaban y te daban un beso, hermoso, hermoso, hermoso, y te rompían la cara del beso, aaaag...
C. S.-Sí, y tu venías de Madrid y te quedabas espantado. Y aquellas mujeres blancas y gordas eran el ideal: qué muslamen.
Pregunta.-Esa sensualidad femenina que tanto les motiva ¿es eso el temblor de la belleza que hace merecer la pena estar vivo?
C. S.-El horror y la belleza están en todas partes. Yo tengo dudas de que el hombre sea bueno y también de que sea malo: depende mucho de las circunstancias. La belleza, como todo, hay que cultivarla y estimularla. Hay alguna belleza espontánea: un atardecer, una imagen que aparece en tu cabeza y no sabes por qué, y esto puede suceder hasta en medio del horror.
Pregunta.-¿Es ése el mensaje optimista de Pajarico?
C. S.-El mensaje de Pajarico yo creo que está en el personaje de Paco. Hay algo en él que me gustaría hacerlo mío, que es la aceptación de la vida en todas sus dimensiones, hasta en la hora de la muerte. Deberíamos ser así, ¿verdad? Ese final tan rápido quiere decir: la muerte forma parte de la vida.
Pregunta.-Es una muerte esperanzadora: plácida, sin aspavientos, rodeado de amor: murió como un pajarito, que dicen.
P. R.-Eso se dice mucho en Murcia: murió como un pajarico.
C. S.-¿Tú sabes Paco que los ricos de Murcia vienen de Aragón? Al parecer los de Aragón estuvieron en Murcia.
Pregunta.-Ah, por eso los murcianos son tan raros.
P. R.-¿Raros? Amamos pasionalmente. También hay muchísimo suicidio. Recuerdo un muchacho que cuatro días antes de casarse se colgó de una higuera, yo tenía cinco años. Y a los tres días se ahorcó la novia, con la soga de la cabra. A partir de entonces, cuando mi madre venía a reñirme, me ponía la cuerda.
Pregunta.-Vaya con el niño, ¿habían hablado antes sobre esta muerte plácida?
C. S.-Mira, a mí me daba no sé qué entregarle el guión a Paco, a ver si iba a creer que yo pienso que está mayor. Es delicado darle a un actor un papel en el que muere. Paco y yo acordamos hacerlo lo más sencillo posible. Pero es verdad que a mí también me impresionó mucho.
Pregunta.-Es casi bonita.
P. R.-Yo había estado comiendo allí con unos pescadores y justo antes de rodar me llamasteis: fui, me senté en la silla y aaaag... (Y don Francisco sobre su silla reproduce el estertor de una muerte, estertor dulce).

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viernes, 18 de enero de 2008

FRANCISCO RABAL : El mejor capitán de la noche y el teatro

Articulo publicado por Raul Del Pozo en el diario "El Mundo" el 30 de Agosto de 2001, con motivo de la muerte de su gran amigo Paco Rabal.
Cuando los mozos se iban a la División Azul, unos voluntarios y otros a la fuerza, Paco Rabal se fue voluntario al cine. Debutó como actor, siendo electricista, en La rueda de la vida de Ardavín. Lo descubrieron entre Dámaso Alonso, Tamayo y Rafael Gil. Su voz que era de trueno en Los clarines del miedo, tunante en La pícara molinera, dramática en El canto del gallo ahora se ha extinguido; su risa susurrante en El eclipse, golfa en Truhanes o en Juncal ahora es el llanto de todos los que le quisimos.
Ha hecho mutis y se ha ido a ese misterioso reino donde según Bryant cada uno ocupará su cámara en los silenciosos corredores. Pero él no se ha ido como un esclavo a las canteras; se enfrentaba a la tumba desde que nació; como los grandes caballeros, los guerrilleros, los príncipes, los pícaros y los matadores que encarnó, siempre puso la vida en el tablero, en la barra y en el escenario. Como El Che, como Colón, como Edipo, no sabía lo que era el miedo. Como Don Juan, estaba ya presenciando su entierro porque la muerte le asediaba por la próstata y la garganta, el punto débil de los Rabal. Vino la muerte a llamarle en el avión que lo traía de Canadá donde le habían dado un premio. Murió en el aire, como del rayo, sin poder fumar un cigarrillo de despedida, cuando la tierra no sentía su peso, donde la tristeza es azul.
Cuenta Plutarco que cuando abandonaron a Pompeyo con la cabeza cortada, un romano ya de edad, que había acompañado al guerrero en las campañas, le dijo al liberto que lavaba el cadáver y hacía después la hoguera: «Déjame el consuelo de tocar con mis manos al mayor capitán que ha tenido Roma». Me gustaría decir algo así cuando me pongo a escribir esta tarde turbia. Pero la muerte es sucia y fea, te bloquea, te arranca sollozos. A pesar de la angustia que siento, el último homenaje a mi mejor amigo es blasfemar, encender un cigarro, el veneno que le ha matado, y decir que si Plutarco llamaba a Pompeyo El Grande, yo digo que Paco Rabal era El Grande, el mejor capitán de la noche y del teatro, el más avezado de nuestros actores, el más vital, más alegre y más noble hombre que jamás he encontrado. Lo decía ayer Pepe Sacristán: «Era una de las personas más generosas con las que me he tropezado en mi vida, siempre tenía en cuenta a los demás. A sus años era admirable la vitalidad que tenía para sacarle jugo a la vida».
Su muerte es el diagnóstico de la mía porque con él compartí todos los tóxicos y todos los deleites. La muerte se lo ha llevado a los 75 años y se ha llevado tanta risa, tanta emoción, tanto talento y tanta amistad que se me atropellan los recuerdos. Era español profundo, pero carecía de la hiel del español, nunca llevaba una piedra en la mano. De él se puede decir como Cernuda dijo del poeta: «La sal de nuestro mundo eras, vivo estabas como un rayo de sol». Le veo conmigo en la avioneta que nos lleva a Cortina D'Ampezzo, le veo como si fuera ahora mismo subir en el ascensor donde limpiaba los zapatos, en el Hotel Joly de Roma, «donde marcas el dos y te la chupan». Le recuerdo en Barajas batiéndonos con una espada de Toledo que habíamos robado de la tienda de los souvenirs. Le recordaré siempre vivo, sin transición entre la farsa y la vida.
La primera vez que vi a Paco Rabal fue a las seis de la mañana en las escaleras de Kit-Kat, un cabaret de las Ramblas de Barcelona. Le pedí un autógrafo y él sacó una cajetilla de Rumbo y me pidió que yo se lo firmara a él. La última vez que le vi fue en la presentación de mi Ciudad levítica, en la que leyó párrafos de mi libro. Siempre me enviaba tarjetas, pero esta vez el destino tenía sus planes. La última vez que oí su voz, que era la voz de Segismundo, fue para decirme que en el diario ABC había recomendado mi novela.
Desde la madrugada del Kit-Kat y hasta esta tarde de viento Levante han pasado 40 años de una amistad ininterrumpida cercana al amor. He sido, a la manera que cuenta Alberti con Garcilaso, el escudero de este coralero de la vida con empaque de Pepe el Pantera, hijo de mineros, hermano de tanquistas, comunista hasta la muerte. Como dice el personaje de El hombre que perdió su sombra, Paco podía resumir así su vida: «El comunismo no ha muerto; lo que ocurre es que no ha empezado». Sabía como nadie estremecer las venas de lirio, bebía y trasnochaba en las calles que le dedicaron los ayuntamientos.
En la época que le tocó vivir, los galanes ya no acuchillaban a alguaciles, pero se burló de todo y a deshora. Desde que vendía caramelos a los moros en la posguerra mientras su padre trabajaba de cantero en el Valle de los Caídos hasta ayer que se ahogó como Goya en Burdeos, le he admirado como a pocos. Me estremeció en La muerte de un viajante. Interpretó esplendorosamente a Edipo y La vida es sueño. Las damas iban a ver las piernas del príncipe Segismundo. Nació en un cabezo de la Cuesta del Gos, zona minera, cerca de Aguilas. Cuando lo encontré hace un par de meses en el Teatro Albéniz dije que él solo era una función y que su vida era una cinta de acción y de risa. Escribí entonces que ha sido para nosotros incontables seres humanos: Cristóbal Colón, El Che, Francisco de Goya, el Marqués de Bradomín, Don Juan.
El solo es un compedio y resumen del teatro y el cine español de medio siglo, desde que era el chispas de los Estudios Chamartín, hasta que llegó a ser el actor favorito de su tío Buñuel.
Lo recuerdo como si fuera hoy mismo en el Teatro Albéniz con una camisa roja, chaqueta oscura; sin más atrezzo que una mesa, dos rosas, dos sillas y junto a Asunción Balaguer, su esposa muy amada y gran dama del teatro español, que lo mismo era capaz de darle escabeche a las cinco de la mañana, que de recitar a Gimferrer. Se presentaron en el Teatro Albéniz, en una sola función con el espectáculo Queridos poetas; poetas que han sido amigos suyos.
Dámaso Alonso le afeó los primeros ripios, escuchó a Alberti romper el jergón a los 70 años, acompañó a Angel González hasta Aguilas en una borrachera como la de Noé, imitaba a Pemán, se ponía el vino en la ojera, le gustaba comer pollo con tomate en las ventas de las navajas de las carreteras y gastaba bromas a los sepultureros de piqueta, era amigo de todos los gitanos, tuvo amores con putas y duquesas. Se conmovía tanto con la Internacional como con un fandango. Una vez en Milán rompimos un cabaret.
Su vida es más extensa que su biografía, la más extensa del cine y del teatro español: hizo como nadie El alcalde de Zalamea, el tonto en Los Santos Inocentes, el cani, el tieso, en Juncal. La lista de sus películas es interminable: Viridiana, Nazarín, Pajarico, Goya en Burdeos, Luces de Bohemia, Llanto por un bandido, Simón Bolivar, Hoy como ayer, las Sonatas valleinclanescas... y así hasta 191 cintas.
Delibes lloraba ayer su muerte recordando la magnífica interpretación de Paco en las adaptaciones de sus obras: «Yo le agradeceré siempre el calor que puso en nuestra amistad y en dar vida a personajes salidos de mi pluma como el de Azarías de Los Santos Inocentes y el Señor Cayo de El disputado voto».
Han puesto su nombre a manzanillas a colegios, ha ganado todos los premios. Murciano de Buñuel, rojo de Cifesa, gánster, seductor. Ha trabajado a las órdenes de los directores mitológicos: Antonioni, Buñuel, Almodóvar, Visconti, Saura, Olea, Rocha, Aranda... Tardará mucho en llegar el que llene el vacío que dejan su voz, su risa y su corazón, sus claras hazañas, su talento y su compromiso.
Francisco Rabal, actor, nació en Aguilas (Murcia) el 8 de marzo de 1926 y falleció en Burdeos el 29 de agosto de 2001. Tenía 76 años.

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miércoles, 16 de enero de 2008

Rabal

MANUEL VÁZQUEZ MONTALBAN
(Publicado en El País el 3/9/2001)

¡Qué guapo estaba, caballero sobre un caballo blanco, aquel Rabal de la década de 1950 que se comía las pantallas de celuloide y a buena parte de sus protagonistas femeninos!

Le vi en una casa de fotografías de Águilas, en el verano de 1956, durante un viaje iniciático para conocer el lugar de donde procedía la familia de mi madre y al que ella había hecho un viaje mágico antes de la guerra, en un barco, Barcelona-Águilas, recomendada por mi abuelo a un marino, paisano.

En el verano de 1956, Águilas todavía se parecía a sí misma más que a Benidorm, cul de sac en una España toda ella cul de sac, a pocos meses ya del plan de estabilización y de que el capitalismo español se quitara casi definitivamente la camisa azul.

Cada vez que he hablado con Rabal, Águilas estaba presente como una de nuestras tres complicidades y en los últimos años le emocionaba que yo le hubiera visto tan guapo en tan brava fotografía, y tal vez por ello me dedicó dos o tres poemas, cómplices en la búsqueda de la poesía, o tal vez me los dedicara porque aparte de Águilas y la poesía, el comunismo nos unió en secreto unos cuantos años, en esperanza otros cuantos y en melancolía los últimos. Aunque no era Paco en público animal melancólico, sino de contagiosa vitalidad inocente, santidad inocente.

La última vez que le vi rondaba el esplendor interpretativo de Goya y fue en particular casa donde un reducido grupo de amigos despedíamos a Anguita de su destierro madrileño y le devolvíamos al califato de Córdoba, porque aunque era imposible que pudiera recuperar el trono, siempre se debe volver al lugar donde te has meado por primera vez en los cuatro horizontes que crucifican el mundo. Mi cita es de Brassens o de Francis Jammes.

Actor total, aguilista más que aguileño ejemplar, excelente poeta de sobremesa, fidelísimo amante infiel, amigo de todo lo vivo condenado a morir, comunista por solidario, no pidió perdón por haber sido todo lo que tan excelentemente había sido. Afortunado, tenía rostro de Bradomín en sus años de pelea y de Goya en los de memoria y terror, dubitativa la elección entre la Geometría y la Compasión. Alguien ha declarado que la muerte de Rabal es una pérdida irreparable. Eso es lo que yo quería decir.

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martes, 15 de enero de 2008

Brindis por Paco Rabal

El cineasta José Luis García Sánchez recibe el premio de "Rabaliano 2007", por la asociación Milana Bonita que recuerda al actor aguileño.
La asociación cultural Milana Bonita, Paco Rabal en el Recuerdo, entregaba en la noche del viernes su premio anual, denominado 'Rabaliano 2007', al cineasta José Luís García Sánchez. Este trofeo acredita a García Sánchez como uno de los incondicionales de Paco Rabal y amigo íntimo del actor aguileño desaparecido al que dirigió en varias ocasiones.
La entrega del trofeo se realizó en el Hotel Calareal de Águilas en una cena a la que asistieron más de 150 comensales y miembros de la asociación. El director de cine agradeció profundamente el honor con el que había sido distinguido y habló de su último trabajo, una trilogía de experiencias sobre Valle Inclán.
La trilogía titulada 'Martes de Carnaval' que podrá verse en la pequeña pantalla, tiene tres apartados: 'Los cuernos de D. Friolera', 'La hija del Capitán' y 'Las galas del difunto'. García Sánchez define a Paco Rabal como "un disparate, un barullo de alegría y ganas de vivir". Para el cineasta este galardón es un orgullo ya que cree que todos debemos aspirar a seguir a Rabal. "Lo que uno debería hacer es hacerse Paco", sostiene el galardonado.
El premio 'Rabaliano de 2007' fue recibido por José Luis García Sánchez de manos del 'Rabaliano 2006', el actor y productor Juan Luis Galiardo, que el pasado año no pudo asistir al evento por el atentado en la terminal T-4 del aeropuerto de Barajas, pero que éste año sí que ha querido estar presente en el acto y celebrarlo con todos los paisanos de Paco Rabal. Según el presidente de la asociación 'Milana Bonita', Miguel Ángel Blaya, es un honor dirigir esta institución a la que tan ilustres personajes del mundo del cine se acercan para homenajear a la figura de Paco Rabal. "Nadie como Paco estaría tan orgulloso de que sus amigos se pasasen por Águilas para brindar por él", afirmaba Blaya antes de comenzar la cena homenaje.

Fotografia y texto publicado en el diario "La Opinión de Murcia" el pasado 30 de diciembre de 2007.

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domingo, 13 de enero de 2008

Saludo

Hola a todos, en primer lugar, mi agradecimiento al autor de este blog, por recordar la figura de Paco Rabal, al que tanto admiramos todos los aguileños.
Espero que sean muchas las personas que entren al mismo y así, consigamos nuevas ideas desde todas las sensibilidades para reforzar la figura desde nuestra Asociación

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viernes, 4 de enero de 2008

MILANA BONITA: CINCO AÑOS RECORDANDO A PACO RABAL

(Miguel Ángel Blaya Presidente de la Asociación "MILANA BONITA. Paco Rabal en el recuerdo" (Publicado en LA OPINIÓN, de Murcia, el 28-12.2007)

No es tarea fácil en los tiempos y modos sociales que corren, mantener una actividad cultural, extensa y no exenta de calidad, sobre todo si el motor es una asociación sin ánimo de lucro ni especulación político-partidista alguna.
Cinco años se cumplen ahora desde que un grupo de personas comprometidas con la cultura, pero, sobre todo, entrañablemente unidas a la figura –vida y obra, persona y actor- de Paco Rabal, decidimos embarcarnos en esta apasionante aventura. Hemos recibido indiferencias, obstruccionismo, incomprensión… Insignificantes al lado de la colaboración de las administraciones local y regional, de entidades de ahorro, sobre todo Cajamurcia y Caja Mediterráneo, y algunas empresas locales y regionales. Y, cómo no mostrar el obligado agradecimiento a nuestros socios; su apoyo económico y, sobre todo, moral nos resultan vitales.
Tal vez quisieron los hados que naciéramos marcados por el día de nuestra presentación: 28 de diciembre por aquello de la connotación con la película "Los santos inocentes", universo en el que se hizo célebre aquella milana bonita.
Desde aquel día, con el aval, a modo de padrinazgo, de Jordi Rebellón, actor catalán con raíces aguileñas, nuestro objetivo no ha sido otro que mantener vivo el recuerdo de Paco Rabal en la memoria colectiva, tanto para disfrute de sus coetáneos como en aras al conocimiento de su inmensa figura por parte de los más jóvenes. Y creemos que lo estamos consiguiendo.
No es poco el bagaje de nuestro currículo. Hemos proyectado una treintena de películas, desde primeros trabajos de Paco, en torno a 1950, hasta sus últimas interpretaciones. Tres de ellas ("Divinas palabras", "Llanto por un bandido" y "Padre nuestro", a través de la televisión local L´Aguilica TV con la autorización de sus respectivos propietarios: Ana Belén y Víctor Manuel, Laura Valenzuela y Eduardo Ducay, que declinaron el cobro de los derechos para sumarse así a nuestro permanente homenaje a Paco Rabal. Media docena de estas proyecciones conforman la nómina de las cuatro ediciones de la "Muestra de cine en la calle".
Para rememorar su faceta histriónica nos hicimos con dos de las muchas obras de teatro interpretadas por nuestro actor de la Cuesta de Gos: "Viajero sin equipaje", con María Asquerino, y Don Juan Tenorio, acompañado por Concha Velasco.
Al albur de una de sus más queridas aficiones organizamos la "I Velada Trovera. Homenaje a Paco Rabal". Y con sucesivos éxitos de publico, ya son cinco las ediciones de esta demostración de cultura popular.
A los amantes de la música clásica les hemos ofrecido la posibilidad de disfrutar con conciertos varios: de piano y violín, a cargo de Laura Rodríguez, Christopher Fleming y Pilar Valero, profesores de los conservatorios de Cartagena y Murcia; de música de plectro, a cargo de la Camerata Aguilar, y del cuarteto de cuerda Eleo Sonor, de la Orquesta Sinfónica de Córdoba. Estos dos últimos, en el marco de las dos ediciones de que consta ya otra actividad, la "Serenata a Paco Rabal".
También los miembros de T.E.A Francisco Rabal acudieron a nuestra solicitud cuando necesitamos ponerle voz a los poemas satírico-morales de Martínez Parra.
Nuestra muestra periodística "Paco Rabal y la prensa. 50 años en cartelera", además de exponerse en Águilas, viajó hasta El Vendrell (Tarragona) y Montcada i Reixac (Barcelona).
En el currículo de Milana Bonita aparece la presencia y participación de personalidades de la más diversa y variada índole: el torero Pepín Liria, participando en "El cine taurino de Paco Rabal"; el que fuera Rector de la Universidad de Murcia, José Ballesta, en la conmemoración del décimo aniversario de la investidura de Francisco Rabal como Doctor Honoris Causa; Francisco Valladares ofreciendo un extraordinario recital poético; Jordi Rebellón y Gines García Millán –ex aequo- y José Sacristán, nominados "Rabalianos" en 2004 y 2005.
Y ahora, en nuestro quinto aniversario, el 28 de diciembre, reunimos a los últimos nominados con este entrañable título: Juan Luís Galiardo, que lo fue en 2006, y el cineasta José Luís García Sánchez, que recogerá la distinción correspondiente a la edición 2007.
A lo peor se me queda entre neuronas alguna otra actividad, algún personaje, algún agradecimiento… Lo que no se me va a quedar es, además de insistir en la persecución de nuestros objetivos, dejar claro que ideas no nos faltan. Y que cuanta más ayuda, colaboración y comprensión recibamos, mayores eventos podremos organizar para que Paco Rabal no abandone nunca su merecido lugar en la memoria colectiva.

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