La asociación aprueba en Asamblea el cambio de sede
(Publicado en el periodico aguileño La Actualidad, el 24 de febrero de 2008
La Asociación ‘Milana Bonita. Paco Rabal en el recuerdo’ celebró ayer su V Asamblea General Ordinaria en la que se analizó el resultado económico y de actividades de la anualidad correspondiente a 2007.
El encuentro tuvo lugar en el Aula de Cultura de Cajamurcia, donde se reunió un importante número de socios, así como toda directiva, encabezada por Miguel Ángel Blaya, presidente; y Alonso Paredes, vicepresidente.
El punto más destacable en la Asamblea fue el cambio de domicilio social de la organización. En este sentido, “por causas ajenas a nuestra voluntad y tras haberlo acordado en junta directiva” tal y como ellos mismos apuntan, se sometió a aprobación la propuesta de cambiar la actual sede, ubicada en El Casino de Águilas, por el domicilio del vicepresidente, Alonso Paredes.
En otro orden de cosas y después de realizar un breve resumen de las actividades programadas a lo largo del pasado año, se informó de las próximas previstas y de aquellas que están en proceso de programación.
Recapitulando las actividades de 2007, destacan la exposición de ‘Paco, 50 años en cartelera’ –en la que se relata la vida del actor a través de la prensa–; la muestra de cine de ‘Tormento y Pajarico’; la popular Velada Trovera; la actuación del Cuarteto Elea Sono: Serenata a Paco Rabal; la proyección del film ‘El Che Guevara’; y la gala del Rabaliano del año, que tuvo lugar el 28 de diciembre y en la que dieron cita José Luis García Sánchez (Rabaliano en 2007) y José Luis Galiardo (Rabaliano en 2006).
Todas estas actividades suman un total de 4.800 euros, de los que 1.500 fueron aportadas por los casi 70 socios con los que cuenta la Asociación, y el resto fueron subvencionados por entidades como Cajamurcia o Caja del Mediterráneo.
Respecto a las actividades programadas, aunque parte de ellas aún están en proceso de elaboración, Miguel Ángel Blaya informó de que entre los actos previstos destaca la tradicional velada trovera y la proyección de ‘Luces de bohemia’, enmarcada dentro de las actividades del cine-forum, que tendrá lugar el 24 de abril. “También está prevista una nueva exposición sobre Paco Rabal en la Casa de la Cultura, pero aún tenemos que solicitarlo al Ayuntamiento y a la Casa de la Cultura”, subrayó Blaya.
martes, 26 de febrero de 2008
El Casino pierde su ‘Milana Bonita’
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sábado, 2 de febrero de 2008
Paco Rabal: «No espero otro mundo»
La Voz de Galicia (30/8/2001 )Canal Plus emitió ayer en «Epílogo» una entrevista póstuma en la que se definió como un «humanista» y repasó su vida y su carrera¿Cómo le gustaría que le recordaran? «Como un buen hombre». ¿Qué espera después de la muerte? «No espero otro mundo». ¿Qué mensaje deja? «Ninguno. Que vean mis películas. Las buenas, no las malas».
Así, entre nostálgico y socarrón, apareció ayer Francisco Rabal en el programa «Epílogo» de Canal Plus. El actor desgranó sus recuerdos familiares y de infancia, habló de colegas -«le metía mano a Carmen Sevilla»-, de política, y de la guerra.
Se definió como un «humanista», un hombre de izquierdas que anheló la justicia social y restó importancia a su galantería: «Nunca me llamaron guapo».
Epílogo es un programa en el que se entrevista a personajes públicos, pero que sólo se emite una vez el entrevistado ha muerto. En consecuencia, la periodista interpeló a Paco Rabal, fallecido el miércoles, siempre en pasado, aunque él respondía en presente. La muerte también debe de dar muchas confianzas, porque la entrevistadora lo tuteó en todo momento.
Durante una hora, el actor repasó su vida y su carrera, desde su humilde infancia en un hogar obrero, a sus inicios en el teatro y en el cine. También hizo balance: «He estado satisfecho con mi vida. Volvería a empezar». Declaró que la vida le enseñó todo, lo que le valió para definirse: «Está llena de contrastes; yo soy muy contradictorio, como la vida misma».
Experiencias de juventud
El actor relató experiencias de juventud, como cuando a los trece años vendía chucherías en un hospital de posguerra los españoles le robaban «y los árabes intentaban violarme». Después llegó el cine de la mano de Rafael Gil -«era franquista y sabía que yo era rojo, pero nunca tuvimos un roce»- y los trabajos con directores como Buñuel -«un genio»- o Antonioni, «una persona muy culta».
También salieron a relucir otros nombres. Los de León Felipe, Rafael Alberti y otros poetas. Cuando Rabal invitaba a sus amistades a casa, «despertaba a los hijos para que conocieran a aquella gente».
Antes, la guerra lo había estropeado todo. «Fue muy trágico. Los bombardeos, la gente que moría ametrallada a tu lado. Mi hermano luchaba y mi madre siempre estaba llorando. Lloré de rabia cuando Franco entró en Madrid: aquí vienen estos hijos de puta».
En política, defendió los ideales de la justicia social, y en religión, se definió como ateo. «No espero otro mundo», dijo. Confesó que no se arrepentía «de nada grande» y admitió que había pedido perdón en ocasiones.
Y el cine. Nazarín, el Azarías de Los santos inocentes, Goya. Personajes que le encendieron la mirada al mentarlos. De hecho, no quiso enviar ningún mensaje. «Besos y abrazos. Que vean mis películas. Las buenas, no las malas». Y besos y abrazos.
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También salieron a relucir otros nombres. Los de León Felipe, Rafael Alberti y otros poetas. Cuando Rabal invitaba a sus amistades a casa, «despertaba a los hijos para que conocieran a aquella gente».
Antes, la guerra lo había estropeado todo. «Fue muy trágico. Los bombardeos, la gente que moría ametrallada a tu lado. Mi hermano luchaba y mi madre siempre estaba llorando. Lloré de rabia cuando Franco entró en Madrid: aquí vienen estos hijos de puta».
En política, defendió los ideales de la justicia social, y en religión, se definió como ateo. «No espero otro mundo», dijo. Confesó que no se arrepentía «de nada grande» y admitió que había pedido perdón en ocasiones.
Y el cine. Nazarín, el Azarías de Los santos inocentes, Goya. Personajes que le encendieron la mirada al mentarlos. De hecho, no quiso enviar ningún mensaje. «Besos y abrazos. Que vean mis películas. Las buenas, no las malas». Y besos y abrazos.
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lunes, 21 de enero de 2008
EL HOMBRE COMO DIOS MANDA

ENTREVISTA DE UMBRAL A FRANCISCO RABAL PUBLICADO EN EL ESPECIAL DE "EL MUNDO", "PACO RABAL : Un truhán deslumbrante"
Esa calva tan noble, tan vivida, toda la madurez en esa calva, un mapamundi de experiencias, soles y cicatrices, un hemisferio macho y soleado. Una calva así hay que trabajársela como un fruto, como una idea hermosa y solar que al fin nos llena toda la cabeza. Paco tiene épocas, como Picasso: con calva y sin calva. La estuvo tapando durante muchos años, con más ironía que otra cosa. Sólo las mujeres de su intimidad sabían que él tenía todo el talento en la calva, bajo la melena alquilada. La calva de Paco era la calva más pública y escondida de Madrid. Un convencionalismo aceptado por todos. Dice el dicho que a cierta edad todo hombre es responsable de su cara. A cierta edad, cuando Paco Rabal se sintió responsable de su calva, la descubrió para siempre, hecha ya a los soles y las sombras de la clandestinidad, y sólo se la ha tapado alguna vez con una boina de pueblo para ser el señor Cayo de Miguel Delibes, o el tonto de la milana bonita, boina de santo inocente. En la postguerra no había más guapos en España que los guapos de Cifesa, y Francisco Rabal, electricista de unos estudios de cine, entró en aquel trust de guapos, en aquel club selecto, aunque él no tenía un alma Cifesa, sino un alma de murciano de dinamita, de rojo por su casa. Fue un galán en aquella generación de galanes y todavía le recordaban, siglos más tarde, las señoritas de Alazán, tan nocturnas y cultivadas, cuando él me llevaba, en los setenta, a tomar una copa, "Gracia y encanto de Alazán".¿Pero es que tú no me conoces a mí, morena?Pues claro que sí, que una está al diquele.A ver, quién soy yo.Pues quién vas a ser, majo: Jorge Mistral.A mí se me atragantaba el whisky, porque era el primero y por lo que pudiera venir. ¿Qué pasa cuando a un guapo le confunden con otro guapo? Pero ya entonces nuestro querido Rabal tenía maneras de duque rojo y hacía como que no se había enterado del desliz de la señorita, doblemente grave por producirse ante mí, admirador y amigo del hombre de la vida, hombre de cabaret con dialéctica marxista, bondad murciana y perfil de guapo oficial, como les gustaban a las hijas de los vencedores, y hasta a las santas esposas de los que ganaron la guerra.A mí donde esté Alfredo Mayo que se quiten todos.Tiene más cosa el Jorge Mistral.Vosotras es que no sabéis de hombres.¿No?No. Ahí el hombre hombre, como Dios manda, es Francisco Rabal, un guapo en masculino.Lo que Dios no manda es hablar de estas cosas como estamos hablando, aquí a la salida de misa, como unas perdidas.Eran diálogos de las chicas topolino a la salida de misa de una, o a la entrada. Las chicas topolino, las modernas de entonces, las primeras contestatarias, las pobres, fueron perpetuizadas por José Vicente Puente, fino ingenio, en la novela Una chica topolino, primer best-seller de postguerra.Como Paco ya había pasado de electricista a guapo, de guapo a galán, de galán a actor, y el pelo se le iba cayendo con la misma indiferencia que un otoño que pasase prematuro por su cabeza, pues hubo que inventarse algo y Rabal tuvo la melena más masculina, nacional y valiente de aquellos años y aquellas películas.Acabaría saliendo hasta en los filmes de Antonioni y de Buñuel.Las rojillas del café Gijón le vigilaban a deshora por ver de enamorarse del macho ibérico, del pico/piloto de los machos, que encima tenía un corazón de izquierdas, para más morbo.Que es amigo de Santiago Carrillo, el de París.Al infierno vais a ir vosotras, por enteradas.¿Y si es tan rojo cómo es que trabaja en Cifesa?Porque Paco es como el NODO. Está al alcance de todos los españoles.¿Y de todas las españolas?Esas cosas no se preguntan, niña, verriondilla.Pero Francisco Rabal ocurre que era amigo y vecino de Dámaso Alonso y Menéndez Pidal, lector del 27 y de Marx, un guapo culto, con lo que estropea la cultura a los hombres guapos.La voz. Paco era mayormente la voz. La mejor voz del cine español. Claro que ahí estaba Fernando Rey, otro rojo emboscado en el cine, y éste con antecedentes.¿A usted le parece mejor la voz de Paco Rabal o la de Fernando Rey?A mí me parece que el cine está lleno de comunistas y anarquistas y lagartonas, que el cine no es bueno para nada, ya lo ha dicho don Cecilio, el párroco, en el sermón del domingo.Es que yo he oído que a don Cecilio se le suben los ojos al cielo cuando sale Paco Rabal, que a los párrocos les dejan ver los filmes antes de la censura.Niña, ¿qué manera ésa de hablar de tu santo párroco?La voz de Fernando Rey era una voz educada, con tono inglés antes de aprender inglés, una buena voz de camarlengo o de semental vaticano de las contesinas romanas. La voz de Paco Rabal era una voz salvaje, acanallada en el pueblo de Madrid, una voz de hombre que lleva una taberna en el pecho. Una voz que de pronto se enternecía y se enternece, dando una nota íntima, riente, cariñosa, que es el momento más peligroso para las mujeres que le escuchan. De esa voz nacieron el tabaco negro y el vino malo. De esa voz nació la gallofa bohemia de un Madrid entre dos guerras.Luego ha venido la voz desesperada de los rockeros o la voz doliente de los Serrat, pero durante muchos años Humphrey Bogart fue la voz fumadora y pecaminosa de Hollywood, como Paco Rabal la voz violenta y popular del cine español, siempre con una nota de risa o bondad, de malicia o infancia temblando allá en el fondo.Era una voz para seducir y hoy es una voz para comunicar, para conmover, para predicar el sermón laico de los viejos pecadores arrepentidos a medias. Rabal es como un Bradomín en caliente, como un seductor que se ha hecho viejo, se acaricia la calva al sol de la gloria y le mete a sus personajes una carga de humanidad, de paz y de edad que no les pone ningún otro.Me lo dijo cuando saqué mi primer libro, que era una biografía de Larra.Tú no eres malo, Paquito, tú no eres malo, aunque vayas de malo. Larra tampoco era malo.Sus ojos ríen, su alma fumadora le resuena en la voz y su picardía nacional es como la flor sin nombre, dura y de forro suave, que crece en las cumbres de Gredos. Hemos viajado, hemos amado, hemos coincidido en días y mujeres, estamos dentro de la endogamia natural de Madrid, él me lee y yo le admiro y le quiero. Es quizá el único español que ha llegado a patriarca sin llegar a viejo. Hay tanta mitología cinematográfica en su vida que más vale dejarlo. No seamos los gacetilleros de un alma grande, sino los glosadores inesperados de un amigo impar.La calva, la voz, las cicatrices. Paco consiste en sus cicatrices. Está remendado por todas partes, como un torero, como el Juncal a quien dio vida e hizo un hombre. El desgarrón de la nariz, las minuciosas cicatrices de la calva, los tabacos de la cara, como de novillero malo, uno diría que hasta una cierta cojera.Su gestualidad son sus cicatrices. Ellas se expresan por él. Cicatrices que toleramos en Paco Rabal y que en otro nos llamarían mucho la atención. Zurcidos que ha ido haciendo la vida en la carne zurrada y el alma golfa y buena de este protagonista natural de las cosas. ¿Automóviles, mujeres, peleas? No sabemos qué navajas de playa incierta se han conjurado siempre contra la belleza plebeya de Rabal, hasta dejarle miniado como un obelisco, taraceado como un presidiario, heroico de sangre seca y cornalón incógnito.No lo sabemos o lo sabemos demasiado bien.Esto es un retrato o aguafuerte de Paco Rabal, la radiografía de una voz y el óleo minucioso de un hombre tan excesivo de vida que sólo el señorío de los años, la aristocracia natural de la edad, le han permitido contenerse, embarnecerse y quedar fino. Paco, que ahora va de mito y de vieja gloria, es una acumulación de vida y biografía, de hombre y contienda, que hasta los trajes le sientan mal o no acaban de sentarle.En las mejores fiestas de Madrid, en los frecuentes homenajes que se le hacen, Paco queda muy bien con unos versos en el bolsillo del esmoking y un foco en la calva, pero debajo de tanta ceremonia y pajarita se nos hace visible y rebelde lo que él tiene de bandolero de izquierdas, de patriarca selvático, de bebedor solitario que vuelve a casa muy tarde, con el monólogo en los labios quemados de viejos tabacos. Rabal es que habla mucho consigo mismo, y algunas noches se levanta a fumar y decir grandes papeles que ha interpretado, los griegos que le daba Tamayo.La calva, la voz, las cicatrices. Por la calva vemos ahora que era un santo sin canonizar, un beato de izquierdas, un hombre bueno a quien le madura la calva como una calabaza inteligente. Tiene la calva más hermosa de Madrid, después de José Hierro.Por la voz vemos (vemos y no sólo oímos) que sigue siendo fiel, hombre que nació para amigo, que nació como amigo y luego se hizo actor para ir tirando. La amistad se hace visible y elocuente en Paco Rabal como en otros la amante o la fortuna. Paco es todo amistad, ha hecho un arte de eso y pulsa el teclado de sus amigos (entre los que me cuento) con una sensibilidad de pianista del coro de tenores que somos su círculo de íntimos.Es cosa de familia. Ya el intelectual y nocherniego Damián practicaba la amistad como un códice y sabía ser hombre entre los hombres. Cuánto he querido y quiero a estos dos hermanos, el vivo y el muerto, ambos vivos para mí.Por las cicatrices sabemos que es un torero sin suerte, que le han atropellado todos los trenes que atropellan a los novilleros cuando van a torear de incógnito nocturno en una dehesa del cielo. Por las cicatrices sabemos cuántas firmas de sangre ha echado la vida en el corazón de este hombre que es como un ángel bueno y rural, un ángel de capilla de pueblo, que ahora se ha dejado calva de San José comunista.Tú no eres malo, Paquito, tú no eres malo.¿Y aquella puta que te confundía con Jorge Mistral?No juegues a malo, Paquito, que tú no eres malo.La milana bonita de Miguel Delibes se ha posado para siempre en su hombro poderoso y amigo, se ha posado para siempre en su cabeza griega, o más bien romana, de un románico rústico y honrado, con cabeza que tiene sobre sí el zodiaco de todos los focos del cine, pero también la caligrafía de todo lo que este hombre ha pensado hasta conocer a los hombres. La milana, que no es una milana, sino un pobre pájaro bueno y sin nombre, se ha posado para siempre en su calva, milana bonita, como un Espíritu Santo ateo y popular, porque Paco es el ateo que mejor podría hacer de Dios en el cine. Va ya a los grandes saraos madrileños con la milana viva y buena en la cabeza, porque tiene algo de apóstol de un Cristo de izquierdas. De madrugada, pasados de copas y de penas, acaba recitándome esas coplillas leves, dulcemente ripiosas, entrañables y primitivas que le publica el ABC.
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sábado, 19 de enero de 2008
CARLOS SAURA PACO RABAL - FRENTE a FRENTE

ARTICULO PUBLICADO EN 1996 EN LA REVISTA MAGAZINE DE FIN DE SEMANA DE "EL MUNDO"
Rabal ha amanecido grave recitando a Lorca, prepara un homenaje al poeta inmenso de su latitud. Saura se ha levantado eufórico; mañana parte a Japón y esas cosas del viaje aún le gustan. Actor y director estrenan vecindad en la Sierra de Madrid...
...Saura ha bajado de Collado Mediano a la nueva casa de Rabal en Alpedrete. Despunta la mañana soleada en esta primavera precoz. Huele a Murcia. Viene de la cocina. Un aroma a salsa murciana con arroz. Salsa de la huerta, cebolletas, ajitos y pimientos sofritos. Los apetitos despiertos. Rabal degusta a pequeños sorbos un barbadillo tempranero.
La gracia y la técnica no descansan, hablan y hablan, tienen mucho que decirse. Rabal deja correr su anecdotario, siempre renovado: memoria de elefante tiene. Y Saura regurgita sus recuerdos.
Rabal.-¿Te acuerdas cuando te llevé por Andalucía en el mercedes descapotable?
Saura.-Sí, el comunista en mercedes. Hacíamos proselitismo, cabreando al pueblo: "¡Ricos, cabrones...!".
...Saura ha bajado de Collado Mediano a la nueva casa de Rabal en Alpedrete. Despunta la mañana soleada en esta primavera precoz. Huele a Murcia. Viene de la cocina. Un aroma a salsa murciana con arroz. Salsa de la huerta, cebolletas, ajitos y pimientos sofritos. Los apetitos despiertos. Rabal degusta a pequeños sorbos un barbadillo tempranero.
La gracia y la técnica no descansan, hablan y hablan, tienen mucho que decirse. Rabal deja correr su anecdotario, siempre renovado: memoria de elefante tiene. Y Saura regurgita sus recuerdos.
Rabal.-¿Te acuerdas cuando te llevé por Andalucía en el mercedes descapotable?
Saura.-Sí, el comunista en mercedes. Hacíamos proselitismo, cabreando al pueblo: "¡Ricos, cabrones...!".
P. R.-No, no, a mí me aplaudían. Tú me dijiste que debía llegar a alcalde, por lo menos. ¿Y cuando vinimos aquí arriba a rodar la batalla de Llanto por un bandido?
C. S.-Qué pena que la censura cortara aquellos siete minutos de Buñuel matando a los bandidos a garrote vil. Ahora serían una reliquia.
P. R.-Qué mal actor era Buñuel, el peor. Entonces Rabal reproduce un diálogo a dos voces, el maño genial redivivo.
Y Saura: "Menudo peluquín llevabas tú, y las chicas querían quitártelo y te llevaban a la piscina".
P. R.-El pelo se me acabó a los 31.
Pregunta.-Todo empezó con Cuenca, principios de los sesenta, ¿cómo han crecido?
P. R.-Carlos me dijo hace poco que me encontraba más ecléctico, ¿se dice así?; que comprendía y perdonaba más, con la edad. Yo a él lo veo afectivamente maduro.
C. S.-Más viejo, ¿no? Pero la vejez no es un mérito en sí.
Pregunta.-Dice Rabal -reciente bisabuelo- que los actores, como el vino, a la madurez ganan.
Pregunta.-Dice Rabal -reciente bisabuelo- que los actores, como el vino, a la madurez ganan.
C. S.-No pasa siempre, hay vinos que se agrian. Yo a Paco lo veo todavía demasiado joven, tenemos tiempo para hacer nuestro Goya, estoy seguro de que vamos a hacer esta película juntos.
Pregunta.-Por qué es tan importante Murcia, si apenas tendrán recuerdos de su vida allí?
Pregunta.-Por qué es tan importante Murcia, si apenas tendrán recuerdos de su vida allí?
P. R.-Nací en un cerro junto a las minas, en la Cuesta de Gos, una pedanía de Águilas, un grupo de casas de mineros y labradores, una rambla y al frente el mar. Había pequeños oasis, huertos de limones y naranjas: después de comer mi padre me mandaba al árbol. Me fui de allí a los seis años, y volví durante la Guerra Civil. Ya no quedan vestigios de la casa, pero mis recuerdos siguen siendo el azahar y el mineral, el plomo y la pirita. Cuando empecé a ser conocido volví a Murcia, me llamaban para darme homenajes, y ahora tengo una casa allí.
C. S.-La memoria es extraordinaria, yo puedo estar horas escuchando a Paco. Esto que acaba de contar inmediatamente te transporta al lugar. Una de las cosas que más me gusta de ti, Paco, es que después de haber viajado por todo el mundo, has mantenido ese aire de pueblo. Hay muchos ejemplos así en el arte nuestro, Picasso, Buñuel...
P. R.-Hoy he recibido 50 litros de aceite de Calanda. Uno de los homenajes que más me ha emocionado fue la placa que me pusieron en el pueblo de Buñuel.
SAURA."A mí me encanta la familia murciana, la del sur, tan sensual, esas tías gordas que te quitaban el pantalón y te daban un mordisco en el culo"
Pregunta.-¿El arraigo tiene que ver con la biografía o es anterior a la vida, como un gen?
C. S.-Yo voy más lejos aún, hay paisajes que me parece que son míos y no tienen nada que ver conmigo. Para mí, esta película es una deuda que tenía con mi padre. Mi padre era muy muy murciano. Siempre quise hacer algo sobre Levante, la luz, el calor, la siesta, las terrazas, el olor del azahar... cosas que me han dejado un poso africano, que luego he reencontrado hasta en la India, en Marruecos, en Argel. Es una imagen recurrente. Esta película ha sido la liberación de aquellas imágenes.
Pregunta.-Dos enamorados de la luz, trasterrados en la Sierra de Madrid, ¿el paisaje de Madrid es el cielo?
Pregunta.-Dos enamorados de la luz, trasterrados en la Sierra de Madrid, ¿el paisaje de Madrid es el cielo?
C. S.-Responde tú, Paco, que eres poeta.
P. R.-Yo he vivido mucho en la sierra. Primero en la Sierra Pobre cuando mi padre trabajaba en el ferrocarril, luego en el maldito valle ese de Los Caídos. Pero la luz es del Mediterráneo.
C. S.-Antes el cielo de Madrid era fantástico. Pero eso se ha perdido, Madrid ha perdido el cielo. Algún día de esos de viento que barre la contaminación, sí, lo descubrimos. En la Sierra aún existe, es un cielo limpio con la luz dura, brutal, no hay más que sombra y sol, apenas hay zonas de penumbra. Me gusta mucho esta luz.
Pregunta.-Rabal, dice Saura que los actores son lo más maravilloso del cine, especie de dioses que hacen posible la película, ¿eso se nota al trabajar con él?
Pregunta.-Rabal, dice Saura que los actores son lo más maravilloso del cine, especie de dioses que hacen posible la película, ¿eso se nota al trabajar con él?
P. R.-Claro, él respeta mucho a los actores. Y un actor tiene que tener fe en el director. Si uno está mal en una película, es que el director es malo.
Pregunta.-Saura, ¿los actores son egoístas?
Pregunta.-Saura, ¿los actores son egoístas?
C. S.-Vamos a generalizar aunque sea mentira: son una raza aparte. Es un trabajo extraño ese de desdoblarse y creerse que es verdad la ficción en la que se meten. Eso que hace Paco, por ejemplo, de irse al campo si tiene que interpretar a un campesino. Eso no lo hace una persona normal: hay algo de querer convertirse en otro. La mayor parte de los actores son gente con problemas, están cerca de ser neuróticos, perdona Paco, y mi experiencia es que cuanto más neuróticos son, mejor lo hacen. Y cuando están sin trabajar se angustian porque no les llaman. Es un trabajo terrorífico, de una gran inseguridad.
Pregunta.-¿Y la literatura, qué es para vosotros frente a este mundo multitudinario del cine, una especie de refugio?
Pregunta.-¿Y la literatura, qué es para vosotros frente a este mundo multitudinario del cine, una especie de refugio?
P. R.-A mí me distrae, escribo cosas muy sencillas, con cierta ironía y ternura. Lo que sí hago es leer mucho, ahora acabo de leer un libro que te recomiendo, Carlos, Completamente viernes, de Luis García Montero. Leo mucho, cuando no trabajo, cuando nadie me llama, como después de la muerte de Franco, qué curioso, porque todo el mundo quería hacer cine pornográfico de ponerte desnudo. Yo leo muchísimo. También leo la prensa, pero me da disgustos. Un café, golpazo al hígado, el periódico, otro golpazo.
C. S.-De joven iba a tertulias, era amigo de Luis Martín Santos, de Ferlosio, de Carmen Martín Gaite. Me gustaba conocerlos y saber lo que hablaban de literatura. Luego tuve que empezar a escribir mis guiones porque los que leía no coincidían con mi personalidad. Así he descubierto el placer de escribir en soledad, empezar una narración sin saber lo que es, que luego me sirve para hacer cine. Es algo paralelo y mucho más tranquilo. El cine es maravilloso, pero brutal. Para mí, el rodaje es una descarga fantástica, ver cómo sale adelante algo completamente diferente a lo que había escrito. Creo mucho en la improvisación. Yo, que soy un perfeccionista, creo mucho en la imperfección, aunque parezca una contradicción.
Pregunta.-Eso de la perfección imperfecta tiene que ver con la frase que tanto le gusta: crecer es insistir en los propios errores.
Pregunta.-Eso de la perfección imperfecta tiene que ver con la frase que tanto le gusta: crecer es insistir en los propios errores.
C. S.-La digo a menudo, se la oí a Cortázar: "Insiste en tus errores porque ésa es tu verdadera personalidad". Se aprende de los demás, pero el desafío es ser tú a través de lo que haces. Yo soy perfeccionista en la técnica. Me gusta ir preparado, pero dejando el margen de misterio que hay en todo, cuando escribes, cuando ruedas, cuando pintas, y que depende de la energía del momento, de la atmósfera, del entusiasmo, y por eso yo acepto la imperfección.
P. R.-Como pasa con las mujeres, esa pequeña pequita, un diente separado. Así se valora más la belleza. Los defectos la enriquecen: cierto extravío de los ojos... (sonríe y los ojos se le llenan de agua y de luz).
RABAL."Yo les tenía miedo a mis tías, llegaban y te daban un beso, hermoso, hermoso, hermoso, y te rompían la cara del beso, aaaag..."
Pregunta.-Además del cine y la literatura, comparten una suerte de devoción por las mujeres, ¿es una devoción decimonónica, la mujer el ser ideal, cómo es? (Se ríen, los dos)
P. R.-La mujer es fundamental, desde el parto de la madre.
Pregunta.-¿La mujer es siempre la madre?
Pregunta.-¿La mujer es siempre la madre?
P. R.-No siempre, mi experiencia con Asunción es que se ha ido transformando en madre. Empezó siendo amante, luego compañera, luego hermana y ahora ya es madre, absolutamente.
Pregunta.-Dice Saura que la relación con una mujer tiene un principio y un fin, bien se le conoce a él su experiencia personal.
Pregunta.-Dice Saura que la relación con una mujer tiene un principio y un fin, bien se le conoce a él su experiencia personal.
C. S.-Desgraciadamente o por suerte es así. Yo he sido siempre monógamo. Si una mujer me gusta me dejo transformar por ella, me he dejado cambiar con gran satisfacción de forma de vivir.
Pregunta.-¿Qué opina Rabal, que ha tenido una sola mujer, santa costumbre?
Pregunta.-¿Qué opina Rabal, que ha tenido una sola mujer, santa costumbre?
P. R.-Yo siempre he tenido la misma, y un solo domicilio, si he cambiado es porque ella se ha empeñado, y le estoy muy agradecido.
Pregunta.-¿Tan sabias son las mujeres?
Pregunta.-¿Tan sabias son las mujeres?
P. R.-Los alemanes las tenían de consejeras de guerra, porque el hombre da más vueltas. La mujer es más decidida.
C. S.-Yo creo que sí. He pasado de una educación religiosa, en que la mujer era virgen e inaccesible, no era corpórea, no se la podía tocar: tenía un misterio en su cuerpo que ocultaba. He pasado de eso a la vida actual y, pese a que queda mucho remanente de aquello, hoy la mujer está cada vez más próxima a una relación de compañero. El cambio ha sido tan vertiginoso que yo no sé dónde me he quedado. Guardo reminiscencias de la mujer entendida como algo completamente diferente al hombre, que está ahí arriba. Y luego resulta que está ahí a tu lado. Yo me muevo en esa contradicción, no sé Paco.
P. R.-Es curioso, yo que he sido muy prolijo, que he tenido cantidad de novias incluso estando casado, cada vez estoy más arraigado a Asunción, que ha sido la única mujer con la que he convivido. Mi educación ha sido diferente, yo me he criado en la naturaleza, en lo rural, y la mujer y su cuerpo eran algo natural, como hacer el amor con las cabras o las gallinas: eso me ha dado más naturalidad.
Pregunta.-Hablemos de su infancia ya que la recuerdan, infancia en una guerra.
Pregunta.-Hablemos de su infancia ya que la recuerdan, infancia en una guerra.
P. R.-Yo tengo recuerdos vivos de los bombardeos, de los paseos, de los cañonazos, de ver cómo a un hombre le volaba la cabeza, de tener a la familia luchando, por la república, eh.
C. S.-Yo era un niño de cuatro años, pero siempre lo he recordado con una precisión sorprendente. Tanta angustia...
P. R.-Miedo.
C. S.-Y aventura, para un niño. Me acuerdo del primer al último día. De Madrid a Valencia y luego a Barcelona, el periplo del gobierno republicano, porque mi padre era secretario del ministro de Finanzas.
Pregunta.-¿La infancia es siempre cruel o puede ser un tiempo feliz?
Pregunta.-¿La infancia es siempre cruel o puede ser un tiempo feliz?
P. R.-Yo tuve una infancia casi mísera, pero muy alegre. He pasado hambre, frío, pero siempre hemos sido muy felices. Lo que recuerdo con angustia es el día de la victoria: los vecinos levantando el brazo, arriba España. Yo tenía una boina con dos insignias que me había dado mi hermano, una del Partido Comunista y otra de la república. Y desde los camiones: "¡Chaval, levanta el brazo!, ¡Arriba España!" Y yo: "¡No me da la gana, hijo puta!".
Pregunta.-¿De ahí les viene el enorme arraigo a la familia?
Pregunta.-¿De ahí les viene el enorme arraigo a la familia?
P. R.-Yo soy muy de mis hermanos.
C. S.-Con la familia tengo una relación muy ambigua. Creo que esa familia española unida y hermética es peligrosísima, es la madre de las corruptelas: del sobrino que viene del pueblo y te pide, tío, a ver si me colocas. A mí me encanta la familia murciana, la del sur, tan sensual, esas tías gordas que te quitaban el pantalón y te daban un mordisco en el culo: ah qué culo tiene este niño, y el pobre niño aaaaah...
P. R.-Yo tenía miedo a mis tías, llegaban y te daban un beso, hermoso, hermoso, hermoso, y te rompían la cara del beso, aaaag...
C. S.-Sí, y tu venías de Madrid y te quedabas espantado. Y aquellas mujeres blancas y gordas eran el ideal: qué muslamen.
Pregunta.-Esa sensualidad femenina que tanto les motiva ¿es eso el temblor de la belleza que hace merecer la pena estar vivo?
Pregunta.-Esa sensualidad femenina que tanto les motiva ¿es eso el temblor de la belleza que hace merecer la pena estar vivo?
C. S.-El horror y la belleza están en todas partes. Yo tengo dudas de que el hombre sea bueno y también de que sea malo: depende mucho de las circunstancias. La belleza, como todo, hay que cultivarla y estimularla. Hay alguna belleza espontánea: un atardecer, una imagen que aparece en tu cabeza y no sabes por qué, y esto puede suceder hasta en medio del horror.
Pregunta.-¿Es ése el mensaje optimista de Pajarico?
Pregunta.-¿Es ése el mensaje optimista de Pajarico?
C. S.-El mensaje de Pajarico yo creo que está en el personaje de Paco. Hay algo en él que me gustaría hacerlo mío, que es la aceptación de la vida en todas sus dimensiones, hasta en la hora de la muerte. Deberíamos ser así, ¿verdad? Ese final tan rápido quiere decir: la muerte forma parte de la vida.
Pregunta.-Es una muerte esperanzadora: plácida, sin aspavientos, rodeado de amor: murió como un pajarito, que dicen.
Pregunta.-Es una muerte esperanzadora: plácida, sin aspavientos, rodeado de amor: murió como un pajarito, que dicen.
P. R.-Eso se dice mucho en Murcia: murió como un pajarico.
C. S.-¿Tú sabes Paco que los ricos de Murcia vienen de Aragón? Al parecer los de Aragón estuvieron en Murcia.
Pregunta.-Ah, por eso los murcianos son tan raros.
Pregunta.-Ah, por eso los murcianos son tan raros.
P. R.-¿Raros? Amamos pasionalmente. También hay muchísimo suicidio. Recuerdo un muchacho que cuatro días antes de casarse se colgó de una higuera, yo tenía cinco años. Y a los tres días se ahorcó la novia, con la soga de la cabra. A partir de entonces, cuando mi madre venía a reñirme, me ponía la cuerda.
Pregunta.-Vaya con el niño, ¿habían hablado antes sobre esta muerte plácida?
Pregunta.-Vaya con el niño, ¿habían hablado antes sobre esta muerte plácida?
C. S.-Mira, a mí me daba no sé qué entregarle el guión a Paco, a ver si iba a creer que yo pienso que está mayor. Es delicado darle a un actor un papel en el que muere. Paco y yo acordamos hacerlo lo más sencillo posible. Pero es verdad que a mí también me impresionó mucho.
Pregunta.-Es casi bonita.
Pregunta.-Es casi bonita.
P. R.-Yo había estado comiendo allí con unos pescadores y justo antes de rodar me llamasteis: fui, me senté en la silla y aaaag... (Y don Francisco sobre su silla reproduce el estertor de una muerte, estertor dulce).
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MALDIA
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